Existe también
la situación de querer cambiar la manera de ser o de
pensar de los otros para que vaya más de acuerdo con
mi propia manera de ser y de pensar. Tenemos que comprender,
para empezar, que al único que podemos cambiar es a nosotros
mismos. Aún cuando veamos que la otra persona ha tomado
un camino equivocado, solamente podemos aconsejarle, pero la
otra persona tiene el derecho y la opción de escucharte
o no.
Cada uno de nosotros
tenemos diferentes ritmos y tiempos de aprendizaje. Es posible
que tú ya hayas logrado un nivel de preparación
o de desarrollo personal más alto, sin embargo, aún cuando
tiendas la mano a los que todavía vienen detrás
luchando por llegar, ellos tienen la opción y el derecho
de aceptar tu ayuda o de continuar solos. Tú debes aceptar
eso y solamente mantenerte cerca para servirles de apoyo cuando
esas personas lo requieran.
También tenemos
el hábito de pensar que podemos hacer que
los demás cambien sus comportamientos y hábitos, cuando solamente
hasta que esas personas han llegado a esa conclusión
comenzarán a intentar cambiar y agradecerán el
apoyo que puedas darles. En muchas ocasiones hemos sabido de
mujeres que piensan que después de la boda, se van a encargar de que su novio cambie ese comportamiento que no les
favorece, no llegues a este evento tan importante en tu vida con este pensamiento. Es un error comenzar una relación pensando
que lo amarás más cuando cambie. Hay que comenzar
la relación aceptando a la persona tal y como es y brindándole
todo el apoyo, amor y comprensión que esa persona necesita,
hasta que ella misma comprenda que debe de cambiar su conducta.
Si por ejemplo, la
persona a quien deseas ayudar, pierde el control cuando bebe,
tú la puedes aconsejar, pero no puedes hacer que cambie,
esta persona es la que debe de llegar a la conclusión
de que debe cambiar porque ese comportamiento no le está
haciendo ningún bien. Pero si la persona por ejemplo,
no es una persona romántica y a ti te gustaría
que lo fuera, en ese caso, lo mejor es hablarlo. Si en una pareja
se dicen el uno al otro lo que les gusta y disfrutan, entonces
cada uno puede hacer el esfuerzo por cambiar, y comportarse
de la manera que al otro le hace sentir bien.
Si en una relación
que lleves con otra persona, de cualquier tipo, llegas a la
conclusión de haberlo intentado lo suficiente para tratar
de integrarte, de comprender e incluso de cambiar comportamientos o hábitos
tuyos que pudieran haber afectado a la otra persona y no llegan
a lograr una buena relación, suelta y deja ir, es posible
que haya llegado el momento de detenerse y cambiar la relación.
Sin enojos ni enfrentamientos, con amor y comprensión.
Sencillamente no congenias con esa persona y hay que aceptarlo.
Esto funciona en
cualquier relación. El respeto por lo que la otra persona
es, piensa y cómo actúa, así como la comprensión
de sus comportamientos agresivos en lugar de involucrarnos emocionalmente
y tomar la agresión como propia. Si intentas esto con
cada persona con la que te relaciones a lo largo del día
y cada día de tu vida, mejorarás tu autoaceptación
y tu autoestima con cada acto de comprensión y acercamiento
hacias los demás.
Puedo concluir que
son dos los ejercicios que nos pueden ayudar para sobrellevar
mejor una relación. Uno es tratar siempre de ponernos
en los zapatos del otro y preguntarnos: “¿Si yo
estuviera en esa situación, cómo me comportaría?
Y el otro pensar en diferentes opciones del porqué esta
persona se comporta como lo hace aún cuando ello no le
trae nada bueno.
Otra manera de dañar
una relación es dejar que nuestra mente vuele con posibles
soluciones, todas horribles, del porqué algo está
sucediendo. Nuestra mente es muy veloz y muy creativa, de manera
que debemos entrenarla orientándola hacia cosas más
positivas. Cuando nos llegue alguna noticia terrible sobre algún
familiar, ese será el momento de preocuparse y de actuar.
Sin embargo, hacerlo antes de que suceda no te va a ayudar en
nada, porque todas esas terribles opciones que pasan por tu
cabeza no son más que eso, pensamientos que tu has creado.
¿Porqué
pensar que puede él estar con otra mujer? ¿Porqué
pensar que algo terrible le ha pasado a esa persona? ¿Porqué
pensar que lo hace por molestarte? Hasta que no tengas prueba
de ello es injusto acusar a otra persona de actitudes y comportamientos
que a lo mejor no ha tenido. Y es muy probable que si insistes
demasiado en cierto comportamiento que la otra persona no ha
tenido, lo acabe teniendo porque de todas formas siempre termina
siendo acusada.
Si tu esposo no ha
llegado del trabajo y es tarde, lo peor que puedes hacer es
comenzar a pensar cosas terribles que le han podido suceder
para que no llegue. Más bien cambia la percepción
y piensa para empezar que si no has tenido noticias de él
es porque todo está bien. Y después comienza a
pensar en otras opciones, como por ejemplo, que se le haya ponchado
una llanta al auto, que la junta se haya alargado, que se haya
encontrado con alguien en el camino. Pensando de esta manera,
lograrás dos cosas, primero tú estarás
tranquila y segundo no lo vas a recibir histérica por
haber estado con la preocupación, lo recibirás
comprensiva y le pedirás tranquilamente que la próxima
vez te avise. Tu relación mejorará sensiblemente.
Cuando dejamos que
nuestra mente divague con su fantástica creatividad hacia
lo negativo, nos aceleramos y perdemos el control, porque para
la mente es lo mismo imaginarlo que vivirlo, y entonces, para
cuando te enfrentas con la otra persona, tu reacción
es como si en realidad ella hubiera hecho todo lo que tu imaginaste
y no le dejas ni el derecho a defenderse porque lo atacas inmediatamente
con todos los razonamientos que previamente tu te diste en tu
mente, de los cuales el otro no tiene conocimiento y no comprende
porqué lo recibes agrediendo.
En realidad la calidad
de las relaciones humanas depende mucho de lo que nosotros pensamos
de los demás. Evita llegar a conclusiones del porqué
los demás son como son y se comportan como se comportan.
Eso solamente lo podrías saber platicando con la otra
persona y en el caso de ella se abriera contigo. Si partes de
la base de la aceptación incondicional, la forma en que
te relaciones con los demás será más relajada
y de respeto.
Maca
Maca
Hernández
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