Vivimos
en una era en donde el deseo de gratificación instantánea
es común. La gente espera resultados rápidos. Y
en algunos casos sí los obtenemos. Sin embargo el éxito
verdadero y duradero requiere de un esfuerzo sostenido y consistente.
Cualquiera puede seguir una dieta por un día. Cualquiera
puede trabajar duro por períodos cortos de tiempo. Podemos
tomar una clase para prepararnos más o generar una acción
con respecto a una idea.
Pero para realmente producir lo que queremos, debemos consistentemente
pensar y actuar de maneras productivas. Algunas veces los resultados
vienen rápido pero la mayoría de las veces llevan
más tiempo y hay que mantenerse en el rumbo y constantemente
llevar a cabo las cosas que necesitamos hacer.
Lo mismo aplica para los comportamientos negativos. No nos ponemos
gordos con una sola vez que no nos alimentamos correctamente.
Un cigarro lo más seguro es que no nos va a matar, aunque
pudiera, y el hacer un mal juicio de algo en algún momento
muy rara vez arruinaría nuestro futuro. Pero llevar a cabo
actividades insalubres y nada productivas, de forma prolongada
y sostenida, con certeza casi siempre te llevarán a resultados
catastróficos.
La consistencia es una cualidad que nos admira de los líderes
políticos exitosos, cuando la podemos encontrar. Valoramos
la consistencia en nuestro cuidado de la salud. Necesitamos la
consistencia en los principios contables. Apreciamos la consistencia
en el gobierno. ¿Así que porqué nosotros
debíamos ser diferentes?
La consistencia no solamente te ahorrará tiempo ayudándote
a simplificar tus esfuerzos y a enfocarte, sino que también,
y esto es más importante, te ayudará a establecer
y conocer de forma rutinaria las expectativas que tienes de ti
mismo. Y eso equivale a un impacto positivo en tus resultados
finales.
Aunque lo queramos admitirlo o no, como criaturas de hábitos,
a todos nos gusta, esperamos y apreciamos la consistencia. Cuando
aprendemos o experimentamos algo nuevo, esperamos ser capaces
de aplicar ese conocimiento consistentemente.
Pregunta a cualquier persona cuántos y cuáles son
los colores que se utilizan en los semáforos de las calles
y te responderá sin vacilar que son 3, el rojo, el amarillo
y el verde. Pregunta sobre el color predominante de un banco,
o el de una marca importante de refrescos y la mayoría
te responderá sin fallar.
La próxima vez que leas una revista o un periódico,
observa bien el tipo de letra, los colores y los márgenes.
Luego examina cada sección. ¿Qué es lo que
hace a cada sección diferente y al mismo tiempo igual?
¿Dónde están los crucigramas? ¿Dónde
están las historias principales? ¿Cómo sabes
en qué hoja del periódico están los cines?
¿Cómo sabes en dónde está la sección
de cultura? Una palabra, consistencia.
De ahí se llega a la conclusión de que los buenos
ingenieros, diseñadores y arquitectos conocen la importancia
de la consistencia. Las luces de los semáforos de todas
las calles en todas las ciudades, son de color rojo, amarillo
y verde y significan exactamente lo mismo en cualquier lugar,
sin importar la calle, ciudad o código postal en la que
te encuentres además de que siempre lucen iguales.
Por eso cuando viajamos a otros lugares donde las señales
de las calles son diferentes a las de nuestra Ciudad o País,
inevitablemente cometemos errores y nos perdemos, hasta que aprendemos
las nuevas señales, las cuales son de hecho, consistentes
para los residentes de ese país.
Incluso variaciones sutiles e inconsistencias como la diferencia
entre kilómetros y millas pueden causarnos problemas y
hacernos cometer errores.
Aquí tienes algunos ejemplos de cómo el utilizar
la consistencia puede maximizar tu desempeño y acelerar
el que alcances cualquier meta:
-Consistentemente llega a tiempo
-Consistentemente di la verdad y haz lo correcto
-Consistentemente cumple tus compromisos
-Consistentemente da más por tus clientes
-Consistentemente ponte en acción y evita excusas y desidias
-Consistentemente entrega trabajos con calidad
-Consistentemente ejercita y aliméntate correctamente
-Consistentemente alcanza o excede la cuota establecida
-Consistentemente persigue tu pasión y tu propósito
-Consistentemente invierte sabiamente tu dinero
-Consistentemente haz que todo lo que dices, piensas y haces cuente
La consistencia es maravillosa utilizada apropiadamente porque
mejora la experiencia de ambas partes, la tuya propia y la de
los beneficiarios de tus esfuerzos.
¿Cuándo es que la consistencia es mala?
¿Es que la consistencia es todo lo que necesitamos para
lograr exitosamente cualquier meta? Podemos ser perfectamente
consistentes con respecto a nuestros comportamientos, nuestros
principios morales y nuestros valores y sin embargo, nuestros
comportamientos pueden ser enfermizos, nuestros principios pueden
ser incorrectos y nuestros valores mal definidos.
Incluso podemos ser consistentes en tratar a otros tal y como
nos tratamos a nosotros mismos, pero este tipo de consistencia
podría difícilmente ser la marca de una buena vida
si nos tratamos mal a nosotros mismos.
Se puede decir que mientras el tener consistencia no es suficiente
para lograr el éxito, si es absolutamente necesaria para
el éxito. El éxito requiere que tengamos consistencia
en nuestros comportamientos y en cómo los aplicamos. El
éxito en cualquier intento también requiere de consistencia
entre nuestros estándares y nuestras acciones, igual que
entre nuestros más íntimos deseos. Por último,
el éxito requiere que debe de haber consistencia entre
cómo nos tratamos a nosotros mismos y cómo tratamos
a los demás.
Hay que evitar que la consistencia se convierta en un monstruo
que te complique las cosas. Tiene que ser utilizada con un propósito.
La consistencia utilizada tontamente es aquella que no le da beneficio
al usuario final ni a sus beneficiarios, como:
-Consistentemente llegar tarde a tus compromisos
-Consistentemente mentir y hacer trampas
-Consistentemente hacer caso omiso de tus compromisos
-Consistentemente dejar las cosas para después
-Consistentemente evitar responsabilidades utilizando excusas
¿Porqué la consistencia es buena?
Porque a la gente le gustan las cosas predecibles. Los familiares,
amigos, compañeros de trabajo y clientes se sienten cómodos
cuando pueden confiar en que tu harás exactamente lo que
ellos piensan que vas a hacer, porque ya lo has hecho anteriormente.
Esto queda
casi como una ley para la naturaleza humana. Tenemos una fuerte
preferencia a la consistencia en nuestras vidas. Queremos que
las cosas funcionen de la misma manera que suceden siempre. Cuando
despertamos en la mañana, queremos encontrar el piso bajo
nuestros pies, el sol arriba de nuestras cabezas y café
en nuestras tazas. Y de la misma manera que esperamos que estas
cosas físicas sucedan de forma consistente, también
esperamos consistencia psicológica. Si ayer teníamos
matrimonios, familia y trabajo, esperamos encontrarlos hoy más
o menos en las mismas condiciones.
Sin embargo, tenemos "mundos mentales" de nuestras expectativas
acerca del mundo, de la gente que está en él y de
nuestras relaciones con el mundo y con otras personas. Y el elemento
que une a todo esto es la consistencia. ¿Por qué
esperamos que nuestra pareja nos siga amando mañana? Porques
es consistente. La consistencia nos ayuda a entender al mundo
y a nuestro lugar en él.
Si eres consistente en todos tus comportamientos y tus acciones
encontrarás que es mucho más lo que recibes y logras
cuando eres inconsistente. La diferencia entre ser consistente
y ser inconsistente es tan grande a favor de la consistencia por
todo lo que logras, que puedes ver claramente que la inconsistencia
no te lleva a ninguna parte que tenga que ver con el éxito.
¿Cuáles son las cosas que tu sabes que necesitas
hacer de manera consistente para lograr tus metas y vivir una
vida de abundancia? Determina las cosas que regularmente no estás
haciendo y decide con cuáles estás dispuesto a comprometerte
a hacer todos los días. Y después mantente en ello,
tu consistencia seguramente te remunerará.
Para escribir este texto me basé en artículos de
Gary Ryan Blair del sitio GoalsGuy.com y de Michael Angier de
SuccessNet.org. Espero que les haya gustado y les sirva.
Maca
Maca Hernández
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