del
hogar, para que nosotros podamos atender otras cosas más
importantes. Funciona igual para cualquier trabajo cuando pretendes
delegar tareas a alguien más. Puedes también leer
el artículo sobre este tema que está en la sección
de "trabajo", dirigido a ejecutivos(as) de oficina o
desarrollo de proyectos, porque puede haber algún punto
que te funcione.
El error es que al paso del tiempo tendemos a relajarnos con respecto
a la supervisión de esta persona y un buen día nos
sorprendemos porque las cosas no se están haciendo correctamente,
y la empleada no proporciona ya los servicios que esperábamos.
El problema no está en delegar sino en "soltar"
totalmente la responsabilidad incluso de la revisión periódica.
Para cualquier responsabilidad, no importa si es del hogar, de
oficina o de algún proyecto, es muy importante mantener
contacto con las personas a quienes se delegó el trabajo
para supervisar que las responsabilidades asignadas sean cumplidas
y que todo marcha según tus planes. Si "soltamos",
la persona que has dejado a cargo al darse cuenta de que no hay
quien la presione para cumplir, comienza a relajarse y a no darle
importancia a las cosas, es cuando el trabajo empieza a hacerse
mal, a retrasarse o incluso a crearse problemas serios porque
un eslabón en la cadena de trabajo no está funcionando.
Hay personas que son responsables y realmente se ponen la camiseta
asumiendo que los resultados de lo que les ha sido encomendado
dependen totalmente de su desempeño. Estos trabajadores
requieren de menos revisión, pero aún así,
la persona debe sentir que está uno cerca observando y
revisando que todo marche bien.
También hay personas que requieren no sólo de supervisión
sino de guía constante. Tú debes familiarizarte
con esta persona que está empezando a trabajar contigo,
para que sepas cuál es su forma de trabajar y dependiendo
de ello, cuál será tu forma de actuar con ella.
Para este tipo de empleados, lo que funciona mejor, es hacerles
cada semana o según se vaya necesitando, una lista de tareas
que se puede ir renovando cada vez algunas se hayan terminado
y otras nuevas se añadan. O se les puede organizar la semana
con las actividades generales que deseas que realicen. Los lunes
pasar la aspiradora, los martes lavar, los miércoles planchar,
etc. Reparte las grandes tareas en cada día de la semana
y la persona tendrá que cumplir con esas tareas, más
lo que se requiera durante el día.
Tú puedes realmente, no hacer nada en el hogar y dedicarte
a las actividades que son más importantes y prioritarias
para ti, pero no por eso vas a dejar de observar lo que está
sucediendo a tu alrededor. Son muy pocos los minutos que te toma
hacerle una observación a la empleada cada vez que te des
cuenta que algo no está como tú le pediste que lo
hiciera.
Todo se circunscribe a que estés "presente" cuando
estés en el hogar. Esto quiere decir, estar ahí
realmente con tu cuerpo y también con tu mente, para que
puedas "ver" las cosas y comprender si algo no está
funcionando bien. Por muy ocupada que estés con otras cosas,
siempre que estés en casa y vayas de un lugar a otro, ve
mirando a tu alrededor, ¿están los muebles libres
de polvo? ¿Está sucio el piso? ¿Están
las cosas fuera de su lugar? ¿Hay alguna cosa que reparar
y no te lo han reportado? ¿Está retrasada en lavar
o planchar la ropa? ¿Faltan cosas en la alacena? Un comentario
al respecto en el momento en que lo descubras, es importante para
corregir el problema y mantener a la empleada en el camino correcto.
También debemos ver el otro lado de la situación,
si una empleada funciona bien es bueno hacérselo notar,
para que también ella se sienta a gusto y premiada por
su esfuerzo. Generalmente se piensa que lo mejor es no decirle
nada porque "se lo va a creer", pero me parece que esto
en lugar de mantenerla trabajando con nosotros la aleja. Porque
recordemos que también son seres humanos que requieren
de un acercamiento, de una relación donde sientan que la
aprecian.
En fin, que lo que quiero decirte amiga, es que "ni tanto
que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre". Debemos
mantener un equilibrio entre "jalar" y "soltar",
pero nunca soltar totalmente, porque eso es lo que más
problemas nos trae a la larga, junto con la eventual pérdida
de la empleada o empleado, ya que cuando las cosas se dejan ir
a extremos, surgen explosiones que nos llevan a la separación.
Y esto es algo que siempre podemos evitar con el simple hecho
de mantenerse cerca y al tanto.
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Espero que te haya gustado el artículo, puedes recomendárselo
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Gracias
por estar con nosotros.
Maca
Maca Hernández
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