Y qué tal si…
¿Y qué tal si se me olvidan las palabras cuando esté de pie delante de ellos?
¿Y si me quedó completamente en blanco?
¿Y si lo hago mal?
¿Y si sueno o me veo estúpido?
¿Y qué tal si me odian?
¿Y si no soy lo suficientemente bonita o lista o calificada o no tengo la experiencia o no tengo el talento necesario?
¿Y qué tal si descubren quien soy realmente?
¿Y si el curso es muy difícil para mí?
¿Y si hago lo que me recomiendan y no funciona?
¿Y si estoy muy viejo para empezar algo nuevo como un negocio, o no tengo la experiencia necesaria o las habilidades que se requieren?
¿Y qué tal si me emociono, como siempre me sucede, y luego fracaso?
¿Y si los desilusiono de nuevo?
A lo mejor necesito un poco más de tiempo para planear y pensar esto?
Lo que realmente quieren decir todas estas dudas es “tengo demasiado miedo de hacer cualquier cosa, de ser yo mismo, así que no haré nada”
No confiar en uno mismo es una enfermedad que no discrimina, nos puede atacar a todos. Afecta nuestra mente, nuestras emociones e incluso nuestra fisiología. Es multidimensional y si la dejas, destruirá tus oportunidades, desperdiciará tu potencial, arruinará tus relaciones, infectará tu pensamiento, aplastará tus esperanzas y lo que es aún peor, arruinará tu vida. No tiene que ver con la raza, religión, edad, color de piel, logros pasados, sexo, talento, inteligencia o el balance de tu cuenta bancaria.
Para muchos de nosotros la duda de nuestro valor personal nos toca a la puerta todos los días, a veces lo hará delicadamente, y otras te atacará sin misericordia. Llegará disfrazada de algo mucho más noble como preocupación, lógica o razonamiento, pero en realidad no es nada de eso, es solamente el miedo con un diferente atuendo. Es dudar de ti mismo, con un poco de maquillaje y un ropaje bonito. No te dejes engañar, el miedo es canijo no le gusta aparentar, y tampoco se preocupa por ti.
>El miedo con otro nombre
Esto es lo que significa dudar de todo. Una de las muchas caras del miedo, miedo a fracasar, a ser rechazado, a humillarte en público, a sentirte incómodo, a lo desconocido, a la pobreza, miedo al éxito. Como todas las formas del miedo, dudar de ti mismo es esencialmente creado por ti mismo, porque solamente puede existir en tu mente y para que pueda sobrevivir, debemos de darle un espacio donde habitar.
Y lo hacemos…
En la búsqueda de una mejor vida, tu reto no es superar la duda de ti mismo sino más bien controlarlo. Reconocerlo por lo que es, una forma de miedo, sentirlo, darte cuenta de que lo tienes, y entonces hacer lo que tienes que hacer para lograr tus metas a pesar de tu miedo.
La experiencia humana
Desde luego que con el tiempo encontramos una manera de bajarle al volumen a esa vocecita que nos alerta del miedo, sin embargo pensar en una vida libre de dudas sobre ti mismo es una meta irreal. Las personas de éxito, invariablemente encuentran una manera de hacer lo que tienen que hacer, a pesar de tener dudas de si mismos. Están conscientes de ellas y se sienten retados, pero no son controlados por ellas.
Dudar de uno mismo es universal es una parte que no podemos evitar de la experiencia humana, de por vida. Ninguno de nosotros estamos exentos, no te sientas solo, todos lo enfrentamos cada día, unos más y otros menos. Si seguido te sientes inseguro, no pienses que eres débil, piensa que eres humano. Siéntete vivo. Siéntete normal.
Las preguntas que te debes hacer a ti mismo en relación a este tema, no son algo como: ¿Alguna vez he dudado de mi mismo?, sino más bien:
¿Qué impacto permito que la duda de mi mismo tenga en mis decisiones, comportamientos y resultados?
¿Yo controlo la duda, o ella me controla a mí?
Si estás leyendo este texto buscando una solución a tu problema, acércate a un espejo y mírate, porque tú eres la solución.
Aún si no lo sabes o lo sientes, déjame decirte que ningún libro, blog, idea, programa, CD, DVD o guru te van a cambiar. Ese es tu trabajo. Esos recursos, porque eso es lo que son, te pueden estimular, inspirar, educar, retar, provocar y darte valor, pero solo tú puedes cambiar tu actual realidad y solo tú puedes construir tu mejor vida.
Haz lo que tienes que hacer y deja de buscar la píldora mágica.
¡Trabaja en tí mismo todos los días!
Maca |