En mi experiencia, hay cosas que están a nuestro alcance y otras que no. Está claro que no se puede tenerlo todo en la vida. Por eso, debemos clasificar nuestras metas y objetivos para que sea más fácil, o menos difícil, decidir lo que vamos a hacer cuando tengamos ante nosotros dos o más alternativas de acción, en una determinada situación que se nos presente.
Insisto en que sí es posible ser feliz en este mundo. Estoy convencido de que es una tarea prioritaria de los seres humanos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para ser felices. No me refiero a mantener ciegamente una actitud de “dont worry, be happy” (no te preocupes y sé feliz) como algunos optimistas a ultranza pregonan a diestra y siniestra. Me refiero a tomarnos en serio la tarea cotidiana de hacer las cosas que nos hacen ser personas felices, y a no andar todo el día como enloquecidos, realizando tareas que no nos llevan a ninguna parte, excepto al cansancio, físico y mental, y al hartazgo de una sociedad que todo el tiempo nos recuerda que nos somos nada si no tenemos esto o lo otro, si no nos vestimos de cierta forma, si no vivimos de cierta forma, para los demás, dejando para después ponernos a pensar en lo que verdaderamente queremos hacer con nuestra vida.
El inicio de un nuevo año puede ser un buen momento para retomar estos pensamientos y definir cuáles son nuestras metas y objetivos prioritarios. Ser feliz debería ser uno de ellos. Para lograrlo no es indispensable dar un giro total a nuestra vida, o quizás sí, esto depende de cada persona. Lo que sí se necesita es un compromiso contigo mismo(a) de ocuparte en ciertas actividades, que te conducirán en el camino de la felicidad. Sobre lo que tienes que hacer para lograrlo es precisamente de lo que hemos venido platicando cada mes en estas páginas. Te invito a que las revises ya que, si no te lo has tomado en serio hasta ahora, lo anotes en tu agenda como propósito principalísimo para este año. Pero esta vez sí lo cumples, por tu propio bien y el de quienes te rodean. Ellos y nosotros queremos que seas feliz. Ya basta de seguirlo postergando para después.
Estoy convencido de que no hay nada más importante en la vida que ser feliz. De ninguna manera acepto que la felicidad no está a nuestro alcance, que es una utopía que no está disponible para los mortales, o que es una tontería que no merece la pena ni siquiera hablar de ella o tomarla como algo serio, Si aceptamos cumplir compromisos con las comunidades donde vivimos, si cumplimos con leyes establecidas por nuestros representantes populares, diputados y senadores, si establecemos acuerdos con nuestros familiares, y con las empresas e instituciones donde trabajamos, si nos ocupamos en estudiar y aprender cosas nuevas para superarnos y ser mejores personas, todo esto es porque estamos convencidos de que vale la pena crear las condiciones para ser felices. La felicidad es nuestro deber y nuestro derecho.
Si se trata simplemente de sobrevivir, de levantarnos todos los días para ir al trabajo o cumplir con nuestras obligaciones, de ir llevando la vida como la piedra de Sísifo, hasta arriba del monte, para que una fuerza invisible la vuelva a poner en el mismo lugar, hasta abajo, y otra vez a subirla hasta el final de nuestra vida. Si se trata de mantenernos en un permanente estado de infelicidad, entonces ¿para qué preocuparnos y ocuparnos en ser felices?
La felicidad tiene grandes virtudes y nos ilumina. Genera belleza, paz y armonía, con nosotros mismos y con los demás. La felicidad nos permite abrazar al mundo y encontrar amable todo cuanto la vida nos va trayendo. Aunque la felicidad no nos libra del dolor, de la enfermedad, del abandono, sí nos permite entender que estas son etapas que forman parte de un escenario más amplio y más placentero, que es la vida humana.
Comienza un año nuevo ¿qué mejor oportunidad para hacer los cambios que necesitamos en nuestra vida? Revisa cómo te han ido las cosas y decide si te satisfacen así como están ahora. Ojalá que todo vaya bien y sólo tengas que seguirle dando mantenimiento a tus afectos y a todo lo que te rodea, para que puedas seguir avanzando en el camino de la felicidad.
Hasta donde yo sé, todas las filosofías y enseñanzas acerca de la experiencia humana nos llevan a una conclusión: el fin último de las personas es la felicidad. En el primer día de este año, yo me comprometo a seguir siendo feliz y a dar felicidad a los demás, no sólo como un propósito de año nuevo, sino como un programa integral de vida. Si logro hacerlo haré el bien, porque la felicidad no se origina en los bienes sino en el bien. Con esta verdad comenzaré el año, que me acompañe cada día y que te acompañe a ti también, en un entorno de amor, paz, armonía, sobre todo contigo misma(o).
¡Feliz Año Nuevo!
César |