En las últimas semanas hemos recibido mucha información por todos los medios, referente a la crisis financiera, provocando principalmente una gran confusión y expectativas poco alentadoras.
Para los que tenemos más de treinta años, una vez más nos encontramos frente a frente con este tema y la gran diferencia con relación a los que son menores de esta edad, es que nosotros ya hemos vivido situaciones como ésta en otras épocas. La situación actual tiene como peculiaridad que aquellas crisis de los años setenta, ochenta y noventas fueron de impacto principalmente en nuestro país y en algún caso, únicamente en nuestro país y la de hoy, es mundial.
Escuchar noticias sobre este tema ha provocado diferentes reacciones, motivado entre otras cosas, porqué quizá la fuente de información expresa sus opiniones con lenguaje muy técnico o bien porqué la persona que da la información agrega sus opiniones personales, sin tener los conocimientos o bases suficientes para poderlo hacer. Recordemos que desafortunadamente la información que vende principalmente la prensa, es aquella que contiene información amarillista, aprovechando la confusión y el desconocimiento de los temas tratados.
Lo anterior no quiere decir que debamos minimizar el efecto de la crisis económica mundial, ya que efectivamente nos afectará en mayor o menor medida, dependiendo de la actividad a la que nos dediquemos o bien de las bases sobre las que hayamos manejado anteriormente nuestras finanzas.
Ahora más que en otros momentos es necesario hacer referencia a la importancia que toma el tener educación financiera, ya que así no nos dejaremos confundir por informaciones vagas, o mal interpretar la información correcta. Considero prudente mencionar que debemos en primer término comprender qué es una crisis, ya que en general, la entendemos como algo que generará solo problemas o bien, que no tiene solución, el diccionario de la lengua española lo define como: Momento decisivo de un negocio, grave y de consecuencias importantes; por lo que me permito compartir con ustedes la definición que en algún diplomado en desarrollo humano aprendí, y es que una crisis siempre será una oportunidad de crecimiento, y creo que es correcta, ya que como lo dice la definición del diccionario, “momento decisivo”, entonces, es tiempo de tomar decisiones importantes, definitivas, para poder enfrentar este proceso y al final, cuando la situación mejore, estemos más fortalecidos en ese aspecto.
Hay jóvenes que en las crisis anteriores, aún vivían con sus padres y tal vez no percibieron adecuadamente cómo es que salió su familia adelante. Actualmente es probable que vivan solos o bien ya estén casados, por lo que será indudable la importancia de la experiencia que hayan adquirido y así, poder evaluar las alternativas que tengan y tomar la que mejor resultado les pueda dar, para esto deberán estar informados y en caso necesario, preguntar, asesorarse sobre temas que no son comunes y que en muchos casos, no consideramos importantes en nuestra vida cotidiana.
Algunas de las opiniones que emitiré, pueden parecer fuera de lugar, pero darán un resultado diferente dependiendo de las condiciones particulares de cada caso.
Una de las principales medidas, es la del ahorro, lo que logramos con la disminución de gastos, revisando nuestros hábitos y eliminando aquello que no sea necesario o indispensable, ya que si somos cuidadosos en esta revisión, nos daremos cuenta de que hay cosas deseables y otras indispensables. Como ejemplo, podemos mencionar que se acerca la temporada decembrina, donde contaremos con ingresos extras provenientes del aguinaldo, y por costumbre hacemos intercambio de regalos o tenemos diferentes festejos, como la cena de navidad. Es recomendable, ya sea, cancelar los regalos o procurar regalar cosas que no sean costosas, cuidando también los gastos de la cena, ya que de lo contrario quizá suframos las consecuencias en los primeros meses del siguiente año, y en caso de endeudarnos para cumplir con estos compromisos, el tiempo para liquidar la deuda nos pueda afectar durante un largo período.
En la medida de lo posible generemos inversión, una forma es la capacitación, la cual nos permitirá estar mejor preparados para ofrecer mejores servicios o bien, nos permita entender más razonadamente los temas que desconocemos.
En relación a las deudas, lo más sano es liquidarlas lo antes posible o bien, buscar cambiarlas por la que menor costo tenga y en casos extremos, negociar con los bancos, sin dejar pasar más tiempo.
Importantísimo, disminuir el uso de la tarjeta de crédito o bien eliminarlo, recordando que no es un ingreso adicional, si no un préstamo que nos hacen las instituciones financieras y que el costo es muy alto. Mucha precaución con las compras a meses sin intereses, ya que con esta atractiva invitación, podemos caer en un exceso que finalmente nos lleve a un consumo elevado y en consecuencia a una incapacidad de pago.
Debemos informarnos adecuadamente, de lo que sucede en nuestro centro de trabajo, en nuestra familia o bien en nuestro negocio, con las cámaras correspondientes, colegios de profesionales o conferencias por Internet (algunas gratuitas) que dan algunos especialistas. Reitero que no toda la información será aplicable de la misma manera para todos, por ejemplo, al escuchar hablar de inflación, no es la misma la que da a conocer el Banco de México y que es la oficial, que aquella que sea medida para un sector especial, la cual sería considerada como una inflación interna.
Podríamos seguir mencionando diferentes conceptos, más el objetivo de este artículo, no es generar mayor confusión, sino servir como punto de orientación en relación a este delicado tema.
Concluyo haciendo énfasis en que ahora más que nunca, toma relevancia el que debemos contar con educación financiera y también en general en todos los niveles, ya que esto nos permitirá emitir juicios y hacer análisis con razonamientos adecuados y no opiniones viscerales.
No caigamos en el miedo generalizado que estas noticias pueden provocar, ya que podríamos ver afectada nuestra salud y en consecuencia descuidar nuestro trabajo, cuando al contrario, lo debemos cuidar ahora más que nunca, siendo más responsables, comprometidos y conscientes de que el efecto es tanto para empresarios como para empleados, proveedores, etc.
Quedo a sus órdenes para cualquier comentario o duda al respecto.
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