Esa
incomodidad que sentimos cuando estamos practicando el aprendizaje
del nuevo comportamiento, es la que hace que muchos claudiquen
antes de darle el tiempo necesario al aprendizaje, o sea, a la
práctica de lo que estamos tratando de aprender. No importa
si se trata de aprender a jugar cartas o un nuevo comportamiento
que nos ayude a lograr una meta.
Hay diferentes etapas durante el aprendizaje de algo nuevo:
La primera es la "incompetencia inconsciente", esto
es cuando no sabes hacer algo y no lo sabes conscientemente.
La segunda es la "incompetencia consciente" que quiere
decir que estás intentando aprender y te das cuenta de
que eres aún incompetente al hacerlo.
La tercera es la "competencia consciente", cuando ya
sabes hacerlo, pero aún tienes que poner atención
para hacerlo correctamente. Estás consciente de que ya
sabes hacerlo, pero aún no se ha convertido en un comportamiento
habitual.
La cuarta y última etapa es la "competencia inconsciente",
cuando ya aprendiste a hacerlo y ni siquiera tienes que pensar
conscientemente en ello para efectuarlo. Es cuando ya se ha convertido
en un comportamiento habitual.
Pasamos por estas cuatro etapas en todo lo que aprendemos, a caminar,
a leer y escribir, a andar en bicicleta, a conducir un automóvil,
etc. Es muy importante tener esto presente a la hora en que quieras
aprender a hacer algo nuevo o trabajar para cambiar algún
hábito o comportamiento que no te esté dando los
resultados que deseas.
Mucha gente se da por vencida cuando se encuentra apenas en la
segunda etapa, la incompetencia consciente. Ahí es cuando
se desaniman y piensan que no son buenos para eso o que nunca
van a poder aprenderlo. "No tengo la habilidad", "no
soy bueno para eso", "en realidad no creo que me sirva",
son las frases que se dicen a si mismos para empezar a justificar
el hecho de dejar de intentarlo. Es en esta etapa donde nos sentimos
incómodos con lo que estamos tratando de aprender y como
no nos gusta sentirnos incómodos, dejamos de intentarlo.
La clave está en insistir, en ser constante hasta lograrlo.
Cuando te sucede esto es que estás saliéndote de
los límites de tu "zona de comodidad", y lo tienes
que tener presente en todo momento para no fracasar en tu intento.
Sí, es incómodo, y estarías más a
gusto si vuelves a los límites donde te sientes a gusto,
pero también te sentirías mal por haber fracasado.
Si de verdad quieres hacer cambios en tus comportamientos y hábitos,
tienes que comprender y asimilar estas cuatro etapas, para tener
la perseverancia de continuar aún cuando te sientas incómodo
con el nuevo comportamiento, porque solamente con la práctica
lograrás que el cerebro lo asimile, y comprenda que eso
es lo que deseas hacer de ahora en adelante, y deje a un lado
el comportamiento anterior.
Se nos hace difícil intentar cambiar algún hábito
que no nos está ayudando a salir adelante, sino que al
contrario, nos está deteniendo para lograr metas más
importantes. Cuando tenemos, por ejemplo el hábito de comer
entre comidas, lo cual es perjudicial no solo para nuestra salud
sino que también nos impide mantenernos en el peso ideal
para nuestro cuerpo, nos agobia siquiera pensar en hacer el intento
de quitarnos ese hábito y aprender uno nuevo, por la incomodidad
que esto representará durante algunos días o semanas.
Si tienes un deseo intenso de cambiar algo en tu vida, comienza
a hacer los cambios necesarios para lograrlo y aférrate
a ese nuevo comportamiento durante por lo menos un mes. Si dejas
de hacer lo que te está perjudicando durante un mes y le
superpones el nuevo hábito que quieres adquirir, borrarás
definitivamente el comportamiento previo.
Hay maneras de ayudarte a ti mismo en los momentos difíciles
de un cambio de hábito. Prepárate con letreros en
los lugares que más frecuentes en tu hogar y una tarjeta
que lleves contigo en tu cartera o bolso, donde escribas una frase
que te recuerde que estas incomodidades son pasajeras y que una
vez que logres llegar al otro lado del puente no solo ya no te
sentirás incómodo sino que al contrario, mejorará
tu autoestima por haber logrado el éxito en lo que te propusiste
además de haber aprendido el nuevo comportamiento dejando
atrás el anterior.
Cuando un bebé comienza a caminar, observamos como su persistencia
lo empuja a intentarlo una y otra vez hasta lograr primero ponerse
de pie. Obviamente al intentar en ese momento dar un paso cae,
y sin embargo no se dice como nos decimos los adultos: "Seguramente
esto no es para mí, yo no valgo para esto de caminar así
que gatearé toda mi vida" ¡De ninguna manera!,
un bebé lo seguirá intentando sin detenerse, hasta
lograr caminar como el ve que los demás lo hacen.
La diferencia entre un bebé que está intentando
aprender algo nuevo y un adulto en las mismas condiciones, es
que el adulto tiene muy desarrollado el crítico interior
que no le permite seguir adelante insistiendo hasta lograrlo.
Ese crítico interior es el que más duramente nos
trata haciéndonos pensar que no somos lo suficientemente
buenos para lograrlo. En un próximo capítulo hablaremos
sobre nuestro crítico interior y las formas en que podemos
lograr que se convierta en un aliado, y nos ayude en cualquier
cosa que intentemos en la vida.
Maca
Maca Hernandez
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