A lo mejor lo sentiste cuando aprendías a andar en bicicleta, o cuando comenzabas la preparatoria o la universidad, pero también sentías que no había nada que no pudieras hacer. Ninguna meta era inalcanzable. Éramos como una ola de energía imparable que pensaba en algo y después hacía que sucediera.
Según el tiempo fue pasando, el mundo nos dice más frecuentemente que no podemos hacer lo que deseamos. De hecho, el mundo se hace más específico y te dice que no puedes hacer esto o lo otro. Las personas que dudan de todo se ríen de nuestras metas y tratan de persuadirnos de ir detrás de nuestros sueños. Ellos nos dicen “estás loco, es muy difícil, es demasiado, ¿Porqué no haces esto otro mejor? Deberías de jugar a la segura”. Actúan como si los sueños no fueran para personas como nosotros. Nos rodean de energía negativa y tratan de sembrar sus propios miedos e inseguridades en nosotros. No sólo comenzamos a conocer la palabra “miedo”, sino que comenzamos a comprender lo que es vivir con miedo. Con tanta gente diciéndonos que no podemos hacer algo y tan pocos diciéndonos que sí podemos, es difícil impedir que el miedo entre en nuestras vidas.
Desafortunadamente así es como muchos de nosotros vamos por la vida. El miedo comienza como un pensamiento y después el pensamiento se convierte en una emoción que afecta nuestro cuerpo y la totalidad de nuestro ser. Tenemos hipotecas, renta, responsabilidades, pagos del auto, pagos de las escuelas, cuentas médicas y trabajos. Muchos de nosotros tenemos incluso más responsabilidades con familias y niños que mantener. Los que dudan nos recuerdan todo esto y nos inyectan su duda y negatividad. “Tu no puedes manejar tu propio negocio, ¿y si fracasa? ¿Cómo vas a alimentar a tus hijos? No puedes empezar ahora una nueva carrera. Sabes lo difícil que eso es. ¿Por qué querrías hacer eso? No deberías de pedir un ascenso, nunca te lo darán. Eres ya muy grande para cambiar de carrera y aprender computación”.
Tengas 20 ó 50 años, muchos de nosotros sentimos tanto pavor de perder lo que tenemos que no vamos en busca de lo que realmente queremos. Le permitimos a la energía negativa del miedo entrar a nuestra vida lo que interrumpe el flujo de la energía positiva y paraliza nuestros deseos. Jugamos a la segura y nos aferramos tanto a nuestra situación actual que nunca nos damos la oportunidad de experimentar lo que se sentiría intentarlo. Le creemos a las personas que nos rodean y que viven con dudas y no nos arriesgamos a dar un paso hacia nuestros sueños. Yo llamo a esto “jugar para perder”.
Vemos esto en los deportes todo el tiempo cuando un equipo lleva la delantera. Comienzan a pensar en cómo no perder en lugar de pensar cómo ganar. Se aferran tanto a la delantera que llevan, que comienzan a jugar a la segura y con miedo. Lo puedes observar en su energía y en su lenguaje corporal. Como resultado, el otro equipo se arriesga, juega sin miedo y eventualmente se impone y gana.
Para vivir una vida con energía positiva debemos de aprender a rechazar la energía negativa del miedo. Ya sea que venga de nuestro interior o de otra persona, debemos de controlar el miedo que sentimos y reforzar la mentalidad de “jugar para ganar”. Mientras que el miedo no tiene ningún propósito en tu vida, una actitud de jugar para ganar te permitirá crear cualquier cosa que desees. Jugar para ganar requiere de un compromiso contigo mismo, de que incluso si fracasaras, nunca te des por vencido y nunca dejes que mueran tus metas y sueños.
Aquellos que juegan para ganar saben que el éxito nadie te lo va a dar, se persigue con nuestro sudor y nuestra energía. Los obstáculos y los reveses son parte de nuestra vida y nos sirven para que apreciemos más nuestro éxito. Si todo nos llegara fácilmente no sabríamos lo que se siente cuando verdaderamente logras lo que te propones. Los obstáculos fueron hechos para ser superados. El miedo está para ser conquistado. El éxito está para ser alcanzado. Todos son parte del juego de la vida, y las personas que logran el éxito juegan a ganar y nunca se dan por vencidos hasta que el juego ha terminado.
Esto yo lo he vivido en carne propia. Hace tres años, comencé con el plan de llevar a cabo mi sueño de ayudar a los demás de alguna manera. El miedo me invadía, sin embargo, luché para hacerlo a un lado cambiándolo por la emoción de lograr el éxito en lo que yo pretendía. Mi pasión es pintar, pero antepuse el sueño de ayudar a los demás posponiendo esa meta para cuando hubiera logrado el éxito en esta otra. Me encontraba en un momento de mi vida en el que contaba con la preparación y experiencia necesaria para echar a andar este proyecto de OrganizateYa. Así que haciendo el miedo a un lado me puse a la tarea de trabajar en esto sin parar, dedicando todo mi tiempo, incluso los fines de semana, hasta lograrlo. Y una vez que estuviera en camino este proyecto, volvería al otro de pintar y exponer.
No permití que el miedo siguiera fluyendo en mi ser y lo suplí con la actitud de que yo iba a lograr hacer reales mis sueños. Sin importar lo que tomara, yo iba a lograr que esto sucediera. Una vez que cambié mi actitud, la energía positiva comenzó a fluir dentro y fuera de mi vida y todo comenzó a caer en su lugar. El principios de los cambios sucedió cuando yo decidí jugar para ganar y creer en mi misma de que lo podía lograr.
Ahora les puedo decir, que estoy en camino de lograr ambos proyectos. El truco está en no desanimarse a pesar del cansancio y de la cantidad de obstáculos que se te atraviesan en el camino, como para probarte si verdaderamente deseas tanto lograr el éxito en aquello que te propones. Es como los cuentos de hadas que nos contaban de pequeños, todo le salía mal al príncipe de la historia en su búsqueda por rescatar a la princesa y sin embargo él no claudicaba y seguía intentándolo hasta que finalmente lo lograba. Bueno pues, como eso, es todo en la vida, seguir intentándolo hasta lograrlo. La pregunta que te puedes hacer cuando te sientas desfallecer es ¿Qué tanto deseo yo esta meta? Si la respuesta es “con toda el alma”, sigue trabajando. Si la respuesta es “no es tan importante”, entonces no vale la pena que sigas insistiendo, enfoca tus energías en otra cosa que sí desees con toda el alma. Eso es lo que te dará la energía y motivación de trabajar como loco, de descansar poco y de enfrentar cualquier situación con la mejor disposición.
Haz cambios en tus comportamientos que te ayuden a controlar tus miedos y a lograr lo que te propones, permitenos ayudarte. ¡Organízate y sé feliz!
Maca |