No avanzamos en nuestra vida al no lograr nuestras metas, precisamente porque nos exigimos mucho más a nosotros mismos que lo que le exigimos a los demás. Le damos apoyo, educación y motivación a nuestros seres queridos para que tengan éxito y sean felices, y sin embargo nos parece que no somos ni hacemos lo suficiente. Nos obsesionamos con nuestros defectos, no tomamos en cuenta nuestros logros, y nos forzamos a medirnos con un estándar imaginario muy alto que nos hemos fijado en nuestra mente.
¿No será por eso que nos sentimos tan mal la mayor parte del tiempo?
Si esto que acabas de leer te describe, es que estás demasiado familiarizado con la sensación del fracaso que esos hábitos te causan, y tu autoestima se encuentra muy dañada. A lo mejor te has dado por vencido en desear mejorar tu vida porque sencillamente no puedes lograr hacer lo correcto. Es posible que en el pasado te hayas puesto metas que no pudiste alcanzar, o evitas fijarte metas porque ya sabes que de todas formas nunca obtendrás el éxito. Tener una autoestima alta es la clave para lograr tu desarrollo personal en todas las áreas.
A lo mejor es tiempo de que te preguntes a ti mismo:
¿Estás esperando demasiado?
¿Estás empujando más allá de tus límites?
¿Estás esperando la perfección y te castigas horrorosamente cuando fallas?
Nadie puede funcionar con efectividad bajo tal presión. Tú nunca tratarías así a tus amigos o a tus seres queridos, así que ¿por qué lo haces contigo mismo?
El día de hoy, tómate algunos minutos para darte cuenta de que eres un trabajo en proceso. No solamente no eres perfecto en este momento, nunca lo serás, ¡nadie lo es! Si tienes el hábito de compararte con otros o de forzarte a medirte contra un estándar imposible de alcanzar, es tiempo de dejar ir a tus expectativas tan poco realistas y adquiere una actitud amable, de paciencia y amor a ti mismo. Conviértete en tu mejor amigo enseñándote nuevas conductas, amándote y cuidándote. Presiónate lo suficiente para que te sientas retado y con emoción, pero no tanto como para que te sientas agobiado y mal contigo mismo. Aléjate de esos estándares imposibles, y a cambio permítete ser exactamente lo que siempre fuiste destinado a ser: maravilloso, imperfecto y único, ¡TU!
Un abrazo