Hace
poco me comentaba mi hermana Aurora sobre este tema. Sus hijos están
menos en el hogar y por esa causa ella que es tan alegre, tiene
menos oportunidades de reir. La risa es de lo más simple
de conseguir, no tienes que ir a comprarla a ningún lado,
ni que prepararla como preparas un pastel o una fiesta. No cuesta
esfuerzo, ni sabe amarga.
Es la mejor medicina que puedas encontrar cuando te sientas pesimista,
deprimido, frustrado. Búscate una película cómica
y ríe libremente de las tonterías que algún
lunático feliz filmó. Leí sobre una persona
que le habían declarado un cáncer terminal y no sé
porqué causa, el hombre aquél decidió rentar
un montón de películas cómicas y sentarse a
verlas por horas. ¡La gran noticia fue que se curó!
Si esto no te da curiosidad de intentarlo la proxima vez que andes
sufriendo por la vida, no sé que otra cosa podría
decirte.
Recuerdo de pequeñas, mi hermana y yo hacíamos una
mancuerna sensacional para actuar fantasías que nos hacían
reir hasta llorar y en más de una ocasión contábamos
con espectadores, quienes a su vez reían de nuestras bobadas.
Una simple sonrisa a los transeúntes cuando vas por la calle
te hace sentir bien con el mundo. Iniciar cualquier conversación,
trámite, compra, reclamación o lo que se te ocurra,
con una sonrisa en tus labios, te puede cambiar la solución
final de dicho asunto. Prueba a hacer una reclamación en
una tienda con una amable sonrisa en tu rostro y verás cómo
la reacción del vendedor será otra.
Si tu trabajo es tensionante, es bueno que busques la forma de sacar
toda esa energía con algún ejercicio, sin embargo
me parece que lo debes de complementar con ratos agradables y placenteros
de reir con tus familiares y amigos. Nuestra manera de enfrentar
cualquier decisión difícil de trabajo o del hogar
será mucho más objetiva si nos sentimos relajados
y tranquilos.
Si sonríes
no puedes estar enojado, no es compatible,
por lo tanto, si eres una persona
gruñona, procura
sonreir más seguido.
Si sonríes no puedes llorar,
aún en situaciones
angustiantes una dulce sonrisa, nos
ayuda más a lidiar
con esos momentos que de una u otra
forma tenemos
que enfrentar.
Si sonríes no puedes regañar,
una sonrisa en tus labios
no te va a permitir fruncir el ceño
ni levantar la voz.
Si sonríes no puedes ser incomprensivo
con los demás,
una sonrisa de alguna forma nos ayuda
a sentirnos más
cerca de los demás.
Una expresión relajada en tu rostro puede marcar la diferencia
en el resultado que logres en cualquier situación. Así
que ten presente a lo largo del día, todos los días
de tu vida, el proyectar a los demás una sensación
de bienestar. No hay nada más reconfortante que el hacer
que los demás se sientan bien a tu lado.
¡Sonríe al mundo, que la vida es bella!
Maca Hernandez
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