Meditación.
El deseo de cambiar algún comportamiento es vago. Es un
buen momento para buscar información y preguntarse cosas
como, "¿Qué riesgos estoy corriendo si sigo
haciendo lo que he estado haciendo hasta ahora?
Observar comportamiento y resultados.
Observa cuál ha sido tu comportamiento hasta ahora y cuáles
los resultados que has obtenido. Sopesa los beneficios de cambiar
algún comportamiento en particular. Por ejemplo, puedes
llevar un record detallado cada día de todo lo que comes,
bebes o gastas, cuándo y cómo lo haces.
Preparación. Comienza haciendo pequeños cambios,
por ejemplo, puedes renunciar a algún programa de televisión
y enfocar tu energía en algo que te ayude a cumplir con
tus metas establecidas en tu proyecto del año. Este es
el momento de hacer un compromiso real y profundo.
Persistir. Este es el verdadero
reto. Has terminado con tu viejo hábito y comienzas un
nuevo comportamiento que tú escogiste. Es muy fácil
caer en la tentación de volver al comportamiento anterior,
por eso debes resistir y mantenerte enfocado en el "porqué"
decidiste este cambio desde el principio.
Los que se mantienen en sus nuevos comportamientos
y completan sus objetivos cuentan con estas características:
1. Ellos creen en su habilidad para cambiar.
2. No se dejan llevar por los sentimientos de culpa ni se llenan
de excusas.
3. Evitan el pensar en deseos y se concentran en los resultados.
4. Comprenden la motivación y las razones por las que esto
es importante.
Guías para conseguir tus propósitos.
Las inversiones más importantes requieren de tiempo. Planear
y conseguir un propósito requiere de enfoque, esfuerzo
y compromiso. Cambiar viejos hábitos y desarrollar nuevos
comportamientos no sucede de la noche a la mañana. Deberás:
1. Enfocarte en una meta cada vez. Divide y conquistarás
las actividades para conseguir los resultados que deseas. Divide
los grandes proyectos en tareas.
2. Tener credibilidad. Designa a un amigo o compañero
para compartir los éxitos, monitorear el progreso y ofrecer
apoyo. El beneficio de involucrar a otros en tus metas y planes
es que se incrementa el nivel de responsabilidad. Cuando no deseas
hacer partícipe a alguien más de tus resoluciones,
es porque así no te sientes mal con nadie si no logras
alcanzar la meta. Comunicándolo aumentas tu credibilidad
para el nuevo comportamiento y te ayudará a mantenerte
enfocado.
3. Insiste hasta lograrlo. Una meta alcanzada
es el mejor ejemplo de consistencia y trabajo. Si te atrasas por
cualquier razón, vuelve a enfocarte. No te des por vencido.
Resiste a las tentaciónes, dificultades y fracasos temporales.
Insiste hasta que hayas conseguido tu objetivo.
4. Cultiva la integridad personal. La integridad
te da el oxígeno que necesitas para cruzar la línea
de meta del logro. Tu compromiso determina tu nivel de éxito,
lo que nos lleva a dos tácticas esenciales: Acción
diaria y revisión.
Comienzos para lograr un propósito.
Para alcanzar cualquier meta que te propongas deberás contar
con:
Un propósito claro. Para que un sueño
se convierta en un propósito, debe ser específico.
Estar delgado es una imagen, perder 5 kilos para el 5 de enero
es un propósito real. Sé claro en lo que deseas
lograr.
El propósito por escrito. Describe con
exactitud lo que quieres alcanzar, cómo te lo ganarás,
cuándo lo tendrás y los beneficios que recibirás
cuando lo tengas. Escribe los detalles sin complicarlo demasiado.
Cuando lo pones por escrito aumentas las posibilidades de moverte
hacia el siguiente paso y de incrementar tu sentido de compromiso.
Compromiso. Si no te comprometes, te puedes despedir
de tu sueño. Tu propósito encontrará a alguién
que lo merezca más: alguien con valentía, caracter
y convicción.
Responsabilidad. Tu eres el responsable de convertir en realidad,
la meta que escribiste en un papel. Significa que te haces responsable
por los cambios, riesgos, fracasos y éxitos.
¿Te
gustó? ¡Pónlo en práctica!
Maca
Hernández
OrganizateYa!
correo@organizateya.com
Ciudad de México
Tel: 5425-0735 |