Cuando hablamos de nuestro desarrollo personal, siempre estamos hablando de metas, resultados, éxito, deseos y sueños, en otras palabras, todas las cosas que queremos hacer, lograr y crear en  nuestro mundo.

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Y mientras que es importante para nosotros saber lo que deseamos conseguir (nuestra meta), también es importante que comprendamos porqué lo queremos conseguir, es necesario saber la razón detrás de la meta, o lo que sería nuestra verdadera meta.

Explorando el  PORQUE
Algunas veces cuando exploramos nuestro “porqué” (porqué deseamos lograr algo), nos damos cuenta de que nuestro “qué” (que es nuestra meta) puede no darnos de hecho lo que realmente estamos buscando (el sentimiento, la emoción o el estado interno).

Por ejemplo, la persona que tiene la meta de bajar de peso, en la creencia de que perder peso le traerá la felicidad, seguridad, realización, atención, popularidad y la pareja de sus sueños. En este ejemplo el “qué” es pérdida de peso y el “porqué” es felicidad, todo lo demás y la pareja de sus sueños. Seis meses después esta persona ha perdido el peso que deseaba (logró su meta) pero como en muchos casos sucede, no son personas más felices, ni más seguras de si mismas, ni más confiadas, ni se sienten realizadas, y continúan manteniendo su estado de frustración porque fallaron en atraer a la pareja de sus sueños. Después de todo, ¿quién quiere estar con alguien que se siente mal consigo mismo?

Esta persona logro su meta real, pero falló en cumplir sus necesidades. Así que se programan con una nueva meta para perder más kilos y así continuamente, con la creencia errónea y destructiva de que si llegan a estar lo suficientemente delgados, lograrán todo eso que tienen pensado, y todos sabemos como termina esa historia.

Nuestros Motivos
Lo importante en nuestro proceso de construcción de una mejor vida, no es necesariamente cuáles sean las metas planeadas (lo que pensamos que queremos), sino lo que nos motiva hacia esas metas (lo que realmente queremos). Cuanto antes comencemos a explorar, identificar y comprender lo que nos motiva hacia ciertos logros, adquisiciones o resultados, o sea que comencemos a movernos hacia una mayor conciencia de nuestro alrededor y de nosotros mismos, más pronto tomaremos mejores decisiones para nuestra vida, planearemos metas más inteligentes y experimentaremos una mayor realización y menos frustración.

Todos conocemos a personas que han conseguido lo que se propusieron, solo para terminar en el mismo lugar o peor (emocionalmente, psicológicamente, socialmente) porque lo que deseaban alcanzar no era realmente lo que ellos necesitaban. Lo que pensamos que queremos rara vez nos proveerá con lo que en realidad necesitamos.

Nuestro estado interno
Todos planeamos metas específicas para tener o adquirir ciertas cosas (un trabajo, un auto, una pareja, un mejor cuerpo, una cuenta en números negros en el banco, un título, una victoria) porque en algún nivel muchos de nosotros creemos (conscientemente o no) que el logro de esas metas nos traerán lo que realmente buscamos, placer, realización, felicidad, seguridad, paz, reconocimiento, amor, aceptación, respeto, conexión.

Desde luego que planear metas prácticas sobre cosas materiales o de finanzas, es bueno, considerando el mundo en el que vivimos y cómo funciona pero… planear metas con la expectativa de que conseguir ciertas cosas en nuestro mundo exterior, automáticamente crearán un estado interno de paz, satisfacción, disfrute y total felicidad, no es nada saludable ni realista.

Lo que queremos y lo que necesitamos
Algunas veces necesitamos observar más allá de lo obvio para descubrir y asegurar lo que realmente deseamos. Lamentablemente vivimos en una mentalidad colectiva que nos enseña que las personas más bellas y ricas son las más exitosas.

La belleza nos es en realidad lo que realmente deseamos, es lo que creemos que la belleza nos traerá. Lo mismo sucede con el dinero. En general todos tenemos los mismos deseos, metas y necesidades: diversión, éxito, felicidad, seguridad, paz, reconocimiento, amor, aceptación, respeto, conexión.

Lo que no necesitamos
Nadie necesita una mansión o un auto deportivo, pero todos necesitamos amor. Nadie necesita reducir las grasas, hacerse una cirugía plástica ni aumentar o reducir alguna parte de su cuerpo, pero todos necesitamos conexión, aceptación y comprensión. Nadie necesita ser famoso, pero todos necesitamos paz, calma, equilibrio y felicidad.

Sería sensacional vivir en una cultura que nos enseñara que el verdadero éxito viene de lo que logremos mejorar nuestro ambiente interno y no ocuparnos tanto del externo.

Diferente pero lo mismo
Una creencia común es que todos somos muy diferentes y que todos tenemos metas diferentes, pero en muchos aspectos no somos tan diferentes, todos deseamos esencialmente las mismas cosas.

Ahora todo lo que tienes que hacer es dejar el pasado y la decepción atrás y encontrar el camino correcto hacia lo que más deseas.
¡Organízate para ser feliz!
Maca

 

Maca Hernández
OrganízateYa!

México, CDMX

 

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