Cuando vamos desarrollando una consciencia sana de nuestros cuerpos y el respeto hacia éstos, adquirimos una mayor consciencia del mundo físico que nos rodea. Además de ser sensibles con respecto a nosotros mismos, nos volvemos sensibles con respecto a los demás y a nuestro entorno. Cuando respetamos y honramos el plano físico, producimos orden, equilibrio y belleza a nuestro alrededor.

Este es el último capitulo del resúmen del libro “Los cuatro niveles de la sanación” de Shackti Gawain, parte 7

 

Integración de los cuatro niveles,
físico, mental, emocional y espiritual

 

Vivir en el mundo físico
Así como mi cuerpo es la manifestación de mi conciencia individual, la tierra es nuestro cuerpo colectivo, es la manifestación de nuestra conciencia colectiva. El modo en que tratamos a la tierra es un reflejo del modo en que nos tratamos a nosotros mismos. Para salir adelante en el mundo físico debemos tener una actitud de respeto hacia el mismo.

La madre tierra es nuestra mejor maestra. Si le prestamos atención, podemos aprender de ella todo lo que necesitamos acerca del arte de vivir en el plano físico. Todos los días, de todas las maneras posibles, nos muestra sus ritmos y sus ciclos naturales, todas las leyes naturales de la vida.

La mayoría de las culturas indígenas del mundo comprendían la conexión de la humanidad con la tierra y la veneraban profundamente. Sus sistemas de creencias giraban en torno a las conexiones esenciales entre nuestra Madre Tierra y nuestro bienestar físico, emocional, mental y espiritual, tanto en lo colectivo como en lo individual. El nuevo interés actual por la sabiduría de los pueblos indígenas refleja un reconocimiento de que nosotros tenemos mucho que aprender de ellos en lo que se refiere al establecimiento de relaciones sanas con nosotros mismos, con los demás y con la tierra.

Las presiones de la vida moderna tienden a distanciarnos cada vez más de los ciclos naturales de la tierra. Nos levantamos cuando suena el despertador, nos acostamos después de las noticias de las once. La vida se estructura en función de lo que nosotros creemos que debemos hacer, y no según nuestra sensibilidad a un ritmo natural. No obstante, por separados que estemos de la tierra, seguimos formando parte de ella. Necesitamos reconocerlo, respetar los ritmos de la tierra y vivir en consonancia con ellos.

No somos unas máquinas capaces de realizar un mismo trabajo todos los días, indefinidamente. Nuestros estados mentales y emocionales no son iguales los días soleados del verano y los días cubiertos del invierno. Y existen otros millares de cambios sutiles que nos afectan a lo largo del día. Si somos capaces de reconocer y de aceptar estas diferencias cada día, podremos seguir mejor el flujo de la vida.

Para entrar más en contacto con nuestras conexiones con la tierra, es esencial que salgamos al aire libre un poco cada día, aunque sólo sea durante algunos minutos. Sólo manteniendo un contacto directo con el mundo natural podemos ser conscientes de los cambios sutiles que se producen a lo largo del año. Si vives en una ciudad, te resultará un poco más difícil mantenerte en contacto con la naturaleza, pero casi todas las personas podemos salir al aire libre, observar el cielo y sentir el sol y el aire.

El movimiento físico diario es fundamental en el mantenimiento de un cuerpo y de un alma sanos y felices. Cuando movemos nuestros cuerpos, la fuerza vital puede fluir libremente por ellos, sanando y restableciendo nuestra forma física y aportándonos placer y alegría.

Una parte importante del desarrollo del aspecto físico de nuestro ser es cultivar la capacidad de llevar con éxito los aspectos prácticos de la vida en el mundo material. Debemos desarrollar las habilidades que nos permiten ganarnos la vida, gestionar nuestro dinero, mantener una vivienda limpia y ordenada, organizar nuestro tiempo, cumplir nuestros compromisos y, en general, ser cumplidores y responsables ante nosotros mismos y ante los demás. La capacidad de hacer estas cosas es indicativa de una conciencia desarrollada en el plano físico.

Existen muchas personas en este mundo que están altamente desarrolladas en lo espiritual, en lo mental y en lo emocional, pero que han negado la importancia del nivel físico. Suelen tener dificultades para alcanzar el éxito en su carrera profesional, para ganar dinero o para llevar adecuadamente su economía. Es frecuente que vivan en un entorno desordenado o que estén algo despistadas y que les cueste cumplir los tratos o llegar a tiempo a las citas.

Si a ti te cuesta trabajo ganarte la vida o tener éxito en el mundo, observa si tienes creencias o sentimientos negativos inconscientes sobre la existencia física. Por ejemplo, si has sufrido mucho dolor emocional o físico, puedes tener la creencia profunda de que vivir en la tierra es vivir en un lugar de dolor donde no se pueden cubrir las necesidades de uno. O si te criaste en el seno de una religión trascendente tradicional, todavía puedes albergar la creencia esencial de que lo físico es menos importante que lo espiritual. Quizás estés reaccionando como rebeldía contra una formación que recalcaba en exceso la importancia del orden y del éxito en el plano material. El hecho de hacer conscientes estas actitudes permite sanarlas y transformarlas en respeto y apreciación de la vida física. Nuestro bienestar físico, emocional, mental y espiritual depende de nuestra capacidad para cuidarnos a nosotros mismos y para interrelacionarnos adecuadamente con el mundo que nos rodea.

Intregración y equilibrio
Quizás hayas advertido que los capítulos de este libro se han hecho más largos cuando hemos pasado de lo espiritual a lo físico. Esto se debe a que pasamos de aprender a conectar con la esencia sencilla de lo que somos al nivel más profundo a la tarea compleja de aprender a aplicar todos los aspectos de lo que somos para vivir con éxito en el plano físico.

Ésta es, en verdad, una tarea que dura toda una vida, la gran aventura de la existencia. En lugar de abordar los cuatro niveles de la sanación como una meta que se debe alcanzar en el menor tiempo posible para conseguir un estado ideal de equilibrio, debemos comprender que éste es un viaje constante y que siempre tenemos camino por delante. A lo largo del proceso necesitamos contar con gran paciencia, compasión y aceptación de nosotros mismos.

Como he recalcado a lo largo de estos capítulos, no existe una única “manera correcta” de hacerlo; en realidad, cada persona tiene su propio camino personal y singular. Si bien otras personas pueden servirnos de asesores y de guías a lo largo del camino, nadie posee todas las respuestas que necesitamos. Afortunadamente, la propia vida es nuestra mejor maestra; siempre parece que nos conduce o nos empuja en la dirección que debemos seguir. Y si aprendemos a prestar atención, nuestra propia orientación interior e intuitiva nos mostrará cada paso que debemos dar a lo largo del camino.

Mientras seguimos nuestro camino de sanación, dirigiendo nuestra atención sobre cada uno de los niveles cuando surge la necesidad, descubrimos que los cuatro aspectos (el espiritual, el mental, el emocional y el físico) se van integrando entre sí gradualmente. Nuestras vidas adquieren cada vez más equilibrio y armonía.

Tenemos la suerte de vivir en una época en la que tenemos a nuestra disposición muchas herramientas para el desarrollo personal. Hay una variedad aparentemente infinita de números, clases, seminarios, grupos, consejeros individuales, sanadores y profesionales de diversas clases que ofrecen una variedad atractiva y a veces sorprendente, de posibilidades para nuestra sanación y nuestro desarrollo. Es fácil llegar a dudar cuál es el camino que debemos seguir.

Mi mejor consejo para los que intentan aclararse en este sentido es el siguiente: intenten seguir su sentido intuitivo, sus impresiones viscerales sobre lo que es adecuado para ustedes. Si se sienten atraídos por una variedad determinada de desarrollo personal, obsérvenla, explórenla, vean si parece que les beneficia de verdad. Quédense con ella mientras les siga beneficiando claramente, y estén dispuestos a pasar a otra cosa cuando ya no sea así.

En fin, amigos, hasta aquí terminamos con este interesante tema de la sanación, espero que estos capítulos les ayuden a comprender muchas cosas que no teníamos presentes en nuestras vidas y sobre todo a tomar conciencia de lo que nuestros cuerpos muchas veces nos comunican y los ignoramos. Es el momento de que tomen control de su vida y traten de mantener un equilibrio entre los cuatro niveles porque es el factor principal para conseguir la paz y la felicidad.

Si aún no has leído esta serie de artículos, puedes utilizar las ligas que correspondan para ir al anterior, o comenzar con el primero de ellos.

Sanación 6

Sanación 1

 

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Maca

 

Maca Hernandez
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